Los escolares califican peor a la madre
10/03/2003

Un estudio entre alumnos de 12 años revela su percepción del estilo educativo de los progenitores.

Los escolares valoran mejor el estilo educativo del padre que el de la madre, y los varones son especialmente críticos con la labor de sus progenitores. Así se desprende de un estudio realizado por el psicólogo clínico Manuel Domínguez Busto sobre la relación entre el rendimiento académico y los trastornos psicológicos más importantes: la depresión, la ansiedad y tres variantes de la inadaptación (relativa a la sociedad, a la escuela y personal).

Los resultados atestiguan que el provecho lectivo se ve afectado en profundidad por los mencionados desórdenes, cuya prevalencia en la población infantil general asciende al 2 por ciento (depresión) y 15 por ciento (ansiedad). La investigación se elaboró el año pasado, a partir de los datos aportados por los 48 estudiantes del último curso de primaria, doce años, de un colegio público palmesano, en una proporción de 28 chicos y 20 chicas.

La primera conclusión que obtuvo el psicólogo demuestra que la depresión siempre resulta negativa para el rendimiento, mientras que en caso de la ansiedad, una muy pequeña dosis facilita las labores que no exigen demasiado esfuerzo, y en cambio un estado habitual entorpece el desarrollo normal del aprendizaje.

En la comparación por sexos, se deduce que a esta edad la depresión es un trastorno de niños (3,6 por ciento frente a la nula incidencia entre las féminas), mientras que la ansiedad afecta en mayor medida a las chicas, en una cifra cinco veces mayor si se trata del problema puntual y también más elevada si se atiende al trastorno habitual.

Esta distribución se alterará al entrar en la adolescencia, cuando ellas comienzan a sufrir algunos problemas de autoestima. ''En este momento de la vida, las niñas comienzan a presentar planteamientos adultos y demuestran una capacidad mucho mayor de adaptación a su entorno. Sus calificaciones son mejores que las de sus compañeros. Ellos se manifiestan mucho más críticos con lo que les rodea, tal vez porque se les exige más'', asegura Manuel Domínguez.

El muestreo indica que en lo que respecta a inadaptación personal, las medias de varones y hembras son muy similares. La inadaptación referida al centro educativo se percibe superior en los niños (un 7,75 respecto al 5,75 de las chicas), e igualmente la social, donde las muchachas tienen un índice de inadecuación del 6,8, frente al 8 de los chavales.

Núcleo familiar
Además de atender a las repercusiones de los trastornos psicológicos importantes en el aprovechamiento lectivo, el estudio incluye datos muy interesantes sobre la percepción que los niños de doce años tienen de su núcleo más cercano. Mediante test diferenciados, se pidió a los escolares que valorasen tanto su satisfacción familiar en un sentido amplio, como la que la que les proporcionan sus hermanos. La conclusión que arroja esta puntuación resulta curiosa. La insatisfacción familiar presenta unas medias muy similares en chicos y chicas.

Sin embargo, las chicas manifiestan un descontento con sus hermanos muy superior al de los varones, un 1,47 frente al 0,48. En segundo lugar, Domínguez evalúa lo que los niños piensan sobre los estilos educativos de sus padres. Este concepto se entiende como positivo ''cuando lo caracteriza una actitud asistencial personalizada, ni excesiva ni escasa, un talante no demasiado restrictivo, y una disposición afectiva en la que hay cariño, cuidado, respeto y control''.

Así, el 24 por ciento de los varones consideran que su padre tiene un estilo educativo negativo, mientras que el 16,7 por ciento de las chicas opina igual. Estas valoraciones ofrecen un promedio del 20,9 por ciento. Por lo que se refiere a las madres, el 29,6 por ciento de los niños evalúan negativamente su estilo educativo, frente al 20 por ciento de las niñas. Eso quiere decir que las madres son ''suspendidas'' en mayor número como media, en un 25,5 por ciento. ''En ambos sexos, es la madre la que sale peor parada con la evaluación, lo que podría explicarse por la mayor implicación en calidad y cantidad de la madre en las tareas educativas.

El padre suele mostrarse como una figura más lejana, que participa menos en la educación de los hijos porque está menos tiempo en casa. El rol social del padre, al ser menos conocido y más lejano, resulta más admirado y valorado por los escolares de esta edad'', interpreta Manuel Domínguez. La conclusión del estudio alude a la ''demostración de la importancia de la psicología para mejorar la vida de las personas. Si las variables atribuibles a la escuela están aceptablemente controladas, no ocurre lo mismo con las familiares''.


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