| La dependencia emocional |
| 27/03/2006 ''Un buen padre vale por cien maestros.'' ------------------------------------------- La dependencia emocional Continuamente sentimos que estamos complaciendo los deseos y necesidades de otras personas sin haber alcanzado los nuestros; consideramos que trabajamos demasiado y los demás aprecian poco lo que hacemos; que les brindamos toda la atención que necesitan ante sus dolencias, perturbaciones, malestares, y sin embargo cuando somos nosotros quienes necesitamos de ellos no les importa como estemos o como nos sintamos. ESTO ES DEPENDENCIA EMOCIONAL: Si los otros están contentos con nosotros entonces somos felices, si los demás: Familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc., nos aprueban, entonces sentimos que valemos la pena. Sufrimos de un profundo temor porque lo que digamos o hagamos pueda ofender a alguien y mejor evitamos los desacuerdos para no ser rechazados. Estamos constantemente anteponiendo las necesidades, deseos y demandas de los demás, a las nuestras. Decimos si, cuando realmente deseábamos decir no. Estar en manos de otras personas para poder percibir lo bueno de nuestra propia imagen, obtener felicidad a cambio de sacrificar lo que realmente deseamos y necesitamos por temor a ser abandonados, desplazados o rechazados. En vez de construir y ganar nuestra propia autoestima, estamos buscando la opinión de otros para obtenerla. CONCEPTO La dependencia emocional es ''un patrón de necesidades emocionales insatisfechas desde la niñez, ahora de mayores buscamos satisfacer, mediante la búsqueda de relaciones interpersonales muy estrechas''. ANTECEDENTES No fuimos adecuadamente amados, valorados, comprendidos y apreciados, por las personas que fueron más significativas para nosotros (papá, mamá, personas que nos criaron, maestros, etc.). Es un proceso subconsciente de larga duración que se inició a corta edad. En la medida que nuestros padres nos ayudaron o fallaron en satisfacer nuestras necesidades de afecto siendo apenas unos niños, empezamos a formarnos emocionalmente. Esto establece los vínculos determinantes con las personas que me rodean en el presente. Los seres humanos sentimos el afecto o la falta de el, desde que estamos en el vientre de la madre. Registramos todas las emociones maternas y desde allí hasta que llegue cerca de los 6 o 7 años, el trato que nos brinden determinaran nuestro carácter. De niños sentimos la amenaza de perder el afecto de nuestros padres si no acatábamos lo que ellos decían, es decir, desde muy temprano en la medida en que dicho sometimiento era más o menos intenso, aprendimos a amarnos y apreciarnos o a rechazarnos y renunciar a nosotros mismos: ''hacemos todo lo posible para cumplir con sus expectativas, muchas veces alimentadas por su frustración o patrones deteriorados que nos convierten en víctimas del abuso emocional a temprana edad''. El modelo de la familia en que nos criamos continúa empleando como en los viejos tiempos, el chantaje afectivo como un mecanismo para obtener sumisión y obediencia, es decir, nos acostumbramos y vemos como natural el hecho de que para evitar perder el afecto de nuestros padres, amigos o parejas, tengamos que renunciar a nuestras intereses permitiendo que nos gobiernen las de ellos: Para tener contento a papá y mamá había que sacar buenas notas, de lo contrario nos hacían sentir que éramos los culpables de su ira, de su disgusto y de los castigos que nos brindaban. Nuestros amigos o amigas eran aquellas personas que gozaban la aprobación de nuestros progenitores, de lo contrario teníamos que sostener amistades clandestinas y relaciones secretas, que era peor. Cuando mamá se enojaba por algo que no hacíamos y que no era de su agrado, nos amenazaba con ''ya no te voy a querer'', ''me voy a enojar contigo y ya no te voy a hablar'', y en casos extremos nos amenazaban con ''te voy a regalar con ese viejito que viene allí''o ''hay que te robe ese hombre, yo ya no te quiero''. Nos llenaban de terror ante la amenaza de perder la protección y seguridad que solo obtenemos de ellos. Así se doblega nuestra voluntad y nos convierte en los adultos sumisos que nos vamos a tragar todo el descontento que significa establecer relaciones destructivas con las personas menos indicadas, pero que nos harán repetir una y otra vez ese círculo de temor oculto y baja autoestima en que nos quedamos estancados y que nos incapacitará para enfrentar los momentos más críticos de nuestra vida. Equivocadamente en nuestra vida de adulto, hemos decidido que otras personas deben cubrir nuestras carencias tempranas de afecto y aprobación que no hubo en la infancia. ¿CÓMO ES EL DEPENDIENTE EMOCIONAL? Continuamente se encuentra padeciendo de graves necesidades emocionales, principalmente de falta de afecto. No espera ni busca cariño porque nunca lo ha recibido y tampoco por esa misma razón esta capacitado para darlo. Simplemente se apega a alguien que idealiza. Le interesan personas indeseables porque su deficiente autoestima le provoca fascinación al encontrar una persona tremendamente segura de sí misma, con cierto nivel de éxito o capacidades, a veces más supuestas que reales. Entiende el amor como ''apego'', enganche, sumisión, admiración a la otra persona y no como un intercambio recíproco de afecto. ¿ CÓMO SON LAS RELACIONES DEL QUE PADECE DE DEPENDENCIA EMOCIONAL? Su relación con otra persona se basa en la necesidad excesiva de aprobación: Vive preocupado por caer bien, incluso a personas que ve por primera vez o desconocidos. Se empeña en lucir una buena apariencia. Expresa de distinta manera sus demandas de atención y afecto: haciendo regalos o favores que no le piden, preocupándose y estando pendientes de los demás, etc. Está lleno de expectativas irreales por su anhelo exagerado de tener pareja: Se llena de ilusión y fantasía al comienzo de una relación, creyendo que ha encontrado a la persona que siempre ha andado buscando o al encontrarse con una persona interesante. Uno de los pocos momentos felices de su vida es al iniciar una relación o ante la posibilidad de que eso ocurra. Anhela relaciones exclusivas y parasitarias: Siente necesidad continua de disponer de pareja, amigos, hijos, etc. Vive pendientes de ellas, incluso llamándolas constantemente a su trabajo, controlándolas, vigilándolas, queriendo conocer hasta el último detalle de lo que hacen con su vida privada. Invade la vida privada de la otra persona. Agobia a su pareja con excesivas demandas de atención, de consideración. Ocupamos una posición subordinada en la relación: Por la pobre autoestima. Elige parejas narcisistas o explotadoras. La relación conduce a una continua y progresiva degradación: Soporta desprecios, maltrato físico o emocional y humillaciones. No recibe verdadero afecto. Sus propios gustos e intereses son relegados a un segundo plano. Son relaciones que no llenan el propio vacío emocional, solo lo atenúan y lo agravan, porque el problema no está resuelto y para hacerlo se debe entrar en contacto y conocimiento de los propios sentimientos más ocultos: No recibe afecto, deteriorando aún más la autoestima. No se conoce lo que se demanda porque nunca se ha tenido. Las rupturas son auténticas traumas: El deseo de tener una relación es tan grande que se busca una relación después de otra. Se tiene un prolongado historial de rupturas y nuevos intentos. Cae en estados depresivos. Posee una autoestima muy pobre y un auto-concepto negativo: No se ama a si mismo porque nunca ha sido adecuadamente amado, ni valorado por las personas significativas, sin dejar por esto de estar vinculadas a ellos. El desamparo emocional y su vacío se manifiestan más cuando no está enredado en una nueva relación. Los trastornos emocionales se hacen mayores: Depresión (muy grave cuando la relación se rompe) Ansiedad (más agudizada cuando la relación está en crisis. Abuso de sustancias (especialmente cuando la relación peligra. ¿CÓMO ES LA PERSONA ESCOGIDA POR EL DEPENDIENTE EMOCIONAL? Son personas que reúnen condiciones para ser idealizadas: Posee un alto concepto de si mismas. Ocupan posiciones emocionalmente superiores a la autoestima de la persona dependiente. Son narcisistas y explotadoras: Las personas elegidas son muchas veces manipuladoras, narcisistas. Carecen de empatía y afecto. Creen que poseen privilegios y habilidades fuera de lo común. Nuestro carácter sumiso y torturado como dependiente emocional no hace más que perpetuar estos rasgos. Buscan una posición dominante en la pareja: La persona dependiente asume la posición subordinada. Los dependientes emocionales se someten como un medio para preservar la relación: No ensombrece, ni opaca su imagen porque no les hace sombra nuestra baja autoestima. Les admiramos continuamente. Ignoramos sus defectos y ensalzamos sus virtudes. Aceptamos como normales su desprecio, la humillación, la vergüenza en público. FACTORES CAUSALES Nuestra carencia temprana de afecto: No fuimos adecuadamente queridos y valorados por las personas más significativas en nuestra vida aunque lo deseáramos con todas nuestras fuerzas y no podíamos renunciar a esa relación. Aprendimos que la sumisión es una estrategia: Para evitar el abandono, el rechazo. Para obtener seguridad, protección. Aprendimos que para ser amados debíamos cumplir con la expectativa de los demás, nunca importunarlos o alterarlos o provocarlos, antes bien sofocar sus estados de ánimo que nos hacían daño. Interpretamos el amor como un apego obsesivo y admiración hacia la otra persona en lugar de un intercambio recíproco de afecto. Rechazo materno. Por la crianza fría, frustrante que nos dieron. Hubo presencia física pero no emocional de nuestros padres. Mantenemos la vinculación emocional aún siendo insatisfactoria y suframos la crueldad y el maltrato. -------------------------------------------- Mirabent, Vinyet y Ricart, Elena. ADOPCIÓN Y VÍNCULO FAMILIAR. Ed Paidós. Este trabajo pretende ayudar a entender las reacciones y sentimientos del niño adoptado: las huellas que le han podido dejar sus experiencias previas a la adopción (como la pérdida de sus progenitores, la vida en el orfanato, etc.), la adaptación a su nueva familia y entorno, los interrogantes acerca de sus orígenes, las etapas de su crecimiento y adolescencia, así como su escolarización. Uno de los objetivos es proporcionar una herramienta que ayude a los padres a orientarse en el trato cotidiano con su hijo y favorecer así una sana vinculación familiar. También ayudar a reflexionar a maestros y educadores sobre la importancia de realizar un acertado proceso de escolarización y de que desde la escuela se puedan entender las necesidades específicas del niño para favorecer su progreso y aprendizaje. El libro está dirigido a todos aquéllos que puedan tener interés por los interrogantes que plantea la adopción. Pretende contribuir a la prevención de patologías desde la seguridad de que una buena vinculación familiar y una adecuada escolarización son bases imprescindibles para la salud mental. |
| Tornar |
| Novetats | Activitats | Escola de pares | Memòries | Quaderns | Orientació | Qui som |
| Enllaços | Suggeriments | Fes-te soci |
© 2002-2003 Associació de pares/mares d'alumnes Marian Aguiló