¿Cómo es que, siendo tan inteligentes los niños, son tan estúpidos la mayor parte de los hombres? Debe ser fruto de la educación.(Alejandro Dumas)
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¿Qué es una ESCUELA de PADRES? Es un espacio en el que los padres aprenderemos a mejorar la relación paternofilial.
Desde el inicio de estas experiencias, a mediados de este siglo que ahora se acaba, en los países anglosajones, las Escuelas de Padres han avanzado mucho. En principio parecía algo superfluo e innecesario educar para la convivencia, pero poco a poco, y gracias a las técnicas de Modificación de Conducta los intentos han dado cada vez más frutos y los resultados obtenidos de estas primeras experiencias, han animado a su implantación y generalización.
Han sido muchas las aplicaciones que han tenido a lo largo de los años las Escuelas de Padres. Han ido desde las aplicaciones más psicopatológicas a la educación para la convivencia.
El asesoramiento psicológico a padres se ha hecho necesario a raíz de los cambios sociales, cambios que se han hecho evidentes cuando la mujer ha tenido que dejar la dedicación exclusiva, en la educación de sus hijos y dedicarse sólo a tiempo parcial. Esta situación trajo consigo un problema: al dejar la mujer de ser la educadora por antonomasia, alguien tenía que asumir esa función. Ese alguien (la guardería por ejemplo), utilizaba otros métodos educativos, métodos que la madre (los padres), no podían porque no sabían, asumir. Esta situación muchas veces llevaba a la frustración de los padres: “el poco tiempo que dedico a mi hijo, lo tengo que dedicar a discutir si es más correcto lo que dice el/la profesor/a, o lo que digo yo”. Es decir, muchas veces el niño que está más tiempo en la guardería que en casa, cuando llega a casa se encuentra con discrepancias entre la forma de educar en la guardería y la forma de hacerlo en casa. Claro está, mientras educaban los abuelos este problema no se daba, no quedaba rota la correa de transmisión generacional. Pero ahora debido a la mayor movilidad de las familias: los abuelos probablemente viven lejos, o no quieran dedicar su vida exclusivamente al cuidado de sus nietos, porque han comprendido que esa etapa de la vida que llaman 3ª edad, también se puede disfrutar. Han aprendido el sentido etimológico de la jubilación (jubileo). Además los padres actuales son conscientes, de que no son los abuelos los mejores educadores de sus hijos ya que la sociedad ha cambiado mucho.
Por tanto los cambios sociales en general: desaparición de la familia extensa (con la desaparición de la figura del abuelo omnipresente), y la justa incorporación de la mujer a la sociedad (por lo que ya no puede dedicarse a la educación en exclusiva), y la demanda social que requiere que la educación sea algo más que los cuidados más básicos; hacen que sea necesario el asesoramiento psicológico a padres.
A la par de estos fenómenos, la psicología como ciencia de la conducta, se ha visto capacitada para ofrecer soluciones. Es desde la Modificación de Conducta, una de las vertientes más aplicadas de la psicología, desde donde se están ofreciendo soluciones a estas situaciones. Uno de los cambios que señaló el rumbo a seguir, fue el cambio en el estilo educativo. Los niños tienen que aprender a ser adultos, y sólo lo aprenderán si se les va educando poco a poco en la responsabilidad, haciéndoles responsables. Una de las formas de hacerse responsable, es aprender que podemos ser dueños de nuestros actos, que todo lo que hagamos puede tener una consecuencia y que podemos poco a poco llegar a ser los responsables de nuestro comportamiento.
Pero el gran cambio se produjo en la manera de entender el castigo. El castigo es la forma más primitiva de educación. Fueron los primeros psicólogos conductistas los que hicieron ver que el castigo, además de daño físico, tenía como consecuencia la vejación, la humillación, la anulación de la propia expresión, etc. El niño castigado hasta esos límites, experimenta hacia el castigador, sentimientos negativos: rencor, rechazo, miedo, ira, etc. Este panorama tan desalentador, hizo que los psicólogos propusieran inmediatamente la supresión del castigo como forma de educación. La polémica se produjo en el momento de proponer como sustituir el castigo. Al mismo tiempo la psicología demostró que además de las consecuencias anteriores, el castigo tenía otro inconveniente: era ineficaz en términos operativos, es decir, no conseguía sus propósitos. Siguiendo las leyes del condicionamiento, ya sea clásico, operante o vicario, el castigo era a todas luces ineficaz. El castigo no tiene que ser otra cosa que lo que desde las leyes del condicionamiento se señala: la retirada de un estímulo/refuerzo positivo. Así el castigo se convierte en una consecuencia, por lo que volvemos a la Educación en la Responsabilidad.
Espero de verdad que esta singladura que ahora empezamos juntos, colme todas vuestras expectativas. Con ello me sentiría satisfecho.
Buena suerte a todos.
Palma de Mallorca, Octubre de 2.000
Manuel J. Domínguez Busto.
Psicólogo Clínico y Psicopatólogo
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